Como Yo puedo ayudar . . . cuando un hijo o un hija muere

(How Can I Help When a Child Dies?)

Un hijo o una hija ha muerto.  Independientemente de su edad o de las circunstancias de su muerte, como persona que desea brindar apoyo, te sientes vacía e impotente.  ¿Qué tú puedes decir o hacer que pueda aliviar el dolor y ayudar a sanar la herida?

¿Qué tú puedes hacer para ayudar?

No hay contestaciones fáciles, no hay estándares que sean de ayuda universal.  No existen fórmulas mágicas que te quiten el dolor.  Es normal sentirse desvalido cuando el hijo o hija de un amigo o familiar muere.  Recuerda que demostrar tu preocupación puede ayudar a consolar a una familia que está en duelo.  Por favor no los evites si es que te sientes inadecuado.  Las familias están más propensas a alcanzar una resolución saludable y positiva de su duelo si reciben apoyo y comprensión continua.  Las siguientes sugerencias te podrán ayudar a proveer apoyo:

  • No trates de encontrar palabras mágicas que quiten el dolor.  No existen.  Un abrazo, tocarlos, o un simple “lo siento” ofrecen verdadero consuelo y apoyo.
  • No temas llorar.  Tus lágrimas son un tributo al hijo o hija y también a los padres y madres.  Es cierto, que ellos  podrán llorar contigo pero sus lágrimas pueden ser un alivio saludable.
  •  Evita decir “se como te sientes”.  Es muy difícil entender la profundidad de la pérdida cuando un hijo o una hija muere, y decir que lo entiendes podría tomarse como presuntuoso por parte de los padres y madres.
  • Evita decir “fue la voluntad de Dios” y otros clichés que tratan de minimizar o explicar la muerte.  No trates de encontrar algo positivo en la muerte de un hijo o una hija como “por lo menos te quedan otros hijos o hijas”.  No hay palabras que expliquen que está bien que el hijo o hija haya muerto.
  • ¡Escucha!  Permíteles que expresen su coraje, sus preguntas, el dolor, el desconcierto y la culpa que deben estar experimentando.  Tenemos que entender que a menudo los padres y madres tienen que hablar una y otra vez de su hijo o hija y las circunstancias de su muerte.  Podrías ayudarlos y animarlos a hablar si le haces una pregunta delicada como “¿Puedes contarme sobre su muerte?”
  •  Evita juzgar.  “Deberás….” o “No deberás…” no son palabras apropiadas ni ayudan.  Las decisiones y el comportamiento sobre remover o mostrar fotos, revivir la muerte, idealizar el hijo o hija o expresar coraje, depresión o culpa parece una conducta extrema en muchos casos.  Estos patrones de conducta son normales, especialmente en los primeros años luego de la muerte de un hijo o una hija.
  • Hay que saber que para los padres y madres con convicciones religiosas, la muerte de su hijo o hija podría levantarle preguntas serias sobre el rol de Dios en este evento.  No presumas en ofrecer contestaciones.  Si los padres y madres levantan este asunto, sería mejor escucharlos y permitirles explorar sus propios sentimientos.  Ellos necesitan llegar a una filosofía individual sobre esto.
  • Quédate con ellos.  Hazle mandados, ayuda con los quehaceres de la casa, proveyendo cuido de los niños, y ayúdalos de cualquier forma que necesitan.  No digas, “Llámame si hay algo en que te pueda ayudar”.  Probablemente esa llamada nunca llegue.  Averigua lo que hay que hacer y ofrécete a hacer tareas específicas.
  • Dale atención especial a los hijos o hijas sobrevivientes.  Ellos están sufriendo, confundidos y a menudo ignorados.  No asumas que no están heridos porque no expresan sus sentimientos.  Los hermanos y hermanas suprimen su pena para evitar añadirle al dolor de sus padres y madres.  Habla con ellos y reconoce su pérdida.
  • Menciona el nombre del hijo o hija que ha muerto.  No temas que el hablar sobre ese hijo o hija que murió le causará dolor adicional a los padres y madres.  Usualmente es lo opuesto.  Mencionar el nombre del hijo o hija les deja saber a los padres y madres que ellos no están solos recordando a su hijo o hija.
  •  Ten paciencia.  Comprende que los familiares en duelo responden de forma diferente a su dolor.  Algunos lo verbalizan, a otros se les hace imposible o no desean hablarlo, algunos se aíslan, y otros reaccionan con coraje.
  • Compartir recuerdos hermosos del hijo o hija mediante comentarios como “Recuerdo cuando él o ella…” o “El o ella tenía un gran don para…” podría brindarle más tranquilidad a los padres y madres y mostrarle que tú apreciabas a su hijo o hija y están conscientes de su sentido de pérdida.  Menciónales anécdotas graciosas sobre su hijo o hija.  No le temas a la risa.  Esta ayuda a sanar el dolor.
  • Recuerda a la familia en los días importantes como el cumpleaños o aniversario de muerte de su hijo o hija.  Envíales una tarjeta, llámalo o visítalos.  Déjales saber que tú también lo recuerdas.
  • Anímalos con delicadeza a regresar a actividades.  Sugiéreles salir a almorzar o al cine como alivio al aislamiento de la pena.  No te des por vencido si rechaza tu invitación.  Si fuera necesario, invítalos una y otra vez más.  La tercera o cuarta vez que los invites podría ser el día que deseen salir si alguien toma la iniciativa.
  • No existe un período de tiempo fijo para la recuperación.  La pena usualmente dura más de lo que la gente supone.  Anima a las familias en duelo a tener paciencia con ellos mismos.  A menudo ellos escuchan:  “Continúa con tu vida; ¡Ya es hora que te hayas recuperado!”  Esas exigencias no son realistas y son injustas.  Cuando los padres y madres expresan preocupación porque se sienten cansados, depresivos, con coraje, llorosos y no pueden concentrarse, o no desean regresar a la rutina diaria, tranquilízalos informándoles que procesar la pena toma tiempo y que ellos podrían estar exigiéndose demasiado de ellos mismos.
  • Se sensible a los cambios que experimentan las familias en duelo.  Los familiares adoptarán nuevos comportamientos y roles según ellos aprenden a vivir sin su hijo o hija.  Este es un proceso doloroso y largo.  No esperes que tus amigos no cambien ante esta experiencia.
  • Refiere a una familia en duelo a Los Amigos Compasivos, quienes tienen más de 650 capítulos que proveen amistad, comprensión y esperanza a familias en duelo.  Existe apoyo también a través de las redes sociales que incluyen el portal de TCF en www.compassionatefriends.org  (éste portal incluye apoyo en línea), y también en Facebook de TCF y en páginas de Twitter.  Puedes comunicarte con la Oficina Nacional en el número libre de costo 877-969-0010 para información de localización de capítulos y para solicitar información gratuita que se ajuste a las  necesidades de la familia. 
  • Continúa en contacto con la familia.  La pena no termina con el funeral o en el primer aniversario.  Mantente en comunicación y en conversación con ellos tan a menudo como si mencionaras a cualquier otro miembro de la familia.  Y no olvides mencionar el nombre del hijo o hija que murió.
  • Continúa en contacto con la familia.  La pena no termina con el funeral o en el primer aniversario.  Mantente en comunicación y en conversación con ellos tan a menudo como si mencionaras a cualquier otro miembro de la familia.  Y no olvides mencionar el nombre del hijo o hija que murió.

A nombre de todas las familias de Los Amigos Compasivos, te damos las gracias por ayudar.  Tu genuina preocupación te convierte a TI en un amigo compasivo. 

La impresión de este folleto

la auspicia la familia Horsley

a la memoria de su amado hijo Scott 


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La misión de Los Amigos Compasivos es proveer consuelo altamente personal, esperanza y apoyo a familias que experimentan la muerte de un hijo o una hija, un hermano o una hermana o un nieto, y ayudar a otros para que puedan asistir mejor a la familia en duelo.

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