Adultos en duelo por la muerte de un hermano o hermana

(Adults Grieving the Death of a Brother or Sister)

 

Cuando un hermano/a fallece, el mundo cambia al instante.  Muchas veces cuando ocurre una pérdida como esa las personas no reconocen que el hermano/a sobreviviente enfrenta muchas luchas emocionales mientras trabaja la pérdida.  Mayormente ignorados, a estos hermanos/as sobrevivientes se les refiere como los “dolientes olvidados”.

Dentro de este grupo de hermanos/as sobrevivientes existe uno que es único – el sobreviviente adulto que ya no vive en casa y está en duelo por la pérdida de un hermano/a adulto.  En el caso de un hermano/a adulto, la atención, las palabras de aliento y consuelo van dirigidas a los padres, cónyuges e hijos, y no a los hermanos que ya no viven en casa.

La Pérdida de Historia

Cada familia tiene su historia especial y los lazos compartidos que son parte de esa historia.  Cuando un hermano/a muere, los lazos se destruyen, y la historia tiene un vacío para siempre que no se podrá llenar.

Según crecen, los hijos/as desarrollan ciertas características y talentos.  Los hermanos y hermanas tienden a complementarse mutuamente al desarrollar un balance de intereses en distintas áreas.  Sin embargo, los hermanos/as sobrevivientes necesitarán redefinir sus roles ante la ausencia de esta relación.

La Pérdida del Futuro

Cuando un hermano/a muere, todas las ocasiones especiales futuras cambiarán para siempre.  No habrá celebraciones de cumpleaños, aniversarios ni días de fiesta compartidos.  No habrá llamadas telefónicas anunciando el nacimiento de un nuevo sobrino o sobrina.  El compartir los eventos únicos y especiales de la vida jamás se volverán a llevar a cabo.

Lo que los Hermanos/as Pueden Esperar

·  Culpa por ser el sobreviviente es normal.  Los hermanos/as usualmente mantienen una relación donde estos intentan protegerse mutuamente.  A pesar de la distancia física que los separa como adultos, esta necesidad de haberlo/a protegido tiene mucho peso en los resultados de la pérdida.

·  Culpa por la forma en que la relación se llevó a cabo es común.  Como frecuentemente resulta, la relación de hermanos/as ha cambiado de aquella que tenían cuando eran más jóvenes.  Cada uno/a va por su propio camino, y veces falta la comunicación y emergen los sentimientos ambivalentes sobre el mantenimiento de la relación.  Independientemente de lo buena que haya sido la relación, el/la sobreviviente muchas veces cree que debió haber sido mejor, y esto le causa culpa.

·  Dentro de la familia a menudo ocurre coraje sobre un nuevo rol.  El hermano/a sobreviviente puede no ser el que se esperaba que cuidada a sus padres envejecientes, y él/ella posiblemente tendrá que asumir el rol de tutor de sus sobrinos y sobrinas.  El resto de la familia posiblemente buscará dirección de los hermanos/as sobrevivientes.  Todas estas situaciones son posibles razones para sentir coraje ante la pérdida de un hermano/a.

·  Miedo a la inmortalidad.  Cuando un hermano o hermana muere, es natural que los hermanos/as sobrevivientes miren sus propias vidas y se pregunten cuantos años más les queda por vivir, y lo que sus muertes les causaría a la familia.

·  Los hermanos/as podrían encontrar cambios positivos en sus propias vidas.  Estos  pueden incluir mayor fuerza emocional, aumento de independencia, y una reevaluación profunda de las creencias religiosas.  Algunos sobrevivientes sienten la necesidad de hacer cambios en su vida  como convertirse en terapistas, o trabajar en pro de cambios. Aunque un hermano/a haya muerto, la conexión se mantiene.  Los hermanos/as sobrevivientes piensan en ellos/as; hablan de ellos/as; los recuerdan en eventos especiales como cumpleaños, días de fiesta y fechas de aniversario de muerte; y posiblemente crean un memorial especial.  Esta conexión con el hermano/a fallecido no tiene que terminar para continuar viviendo. 

Los hermanos/as podrán tener una relación ambivalente en la vida, pero ante la muerte el poder de sus lazos estrangula el corazón sobreviviente.  La muerte nos recuerda que somos parte del mismo cauce, la misma corriente del mismo recurso, fluyendo hacia un mismo destino.

          ¿Eran unidos?  Sí, pero no lo sabíamos en aquel entonces.

                                                                        Barbara Ascher
                                                                        Landscape Without Gravity

Comprensión de los Demás

La sociedad muchas veces  hace sentir culpable a las personas en luto por llevar  un duelo prolongado.  Esta falta de validación de su duelo puede resultar en que los hermanos/as oculten sus sentimientos, causando un tipo de depresión con la cual pueden tener que luchar por muchos años.

Si el hermano/a sobreviviente está casado, el estrés podría presentarse en la relación matrimonial.  Las personas procesan el duelo de manera distinta, y el cónyuge podría estar asombrado y quizás no entiende el porqué esta pérdida está causando tanta pena en su propia familia.  Esta situación podría provocar comentarios tales como “¿Por qué estás tan afectado?  Tú no has estado unido a tu familiar por años.”  Aunque esto parece razonable, las emociones del duelo rara vez son razonables – ni siquiera racionales.  Los cónyuges pueden necesitar que se les digan como ellos pueden servir de apoyo.  Una mujer simplemente le pidió a su marido que la abrazara cuando ella se sentía muy triste  por la muerte de su hermana.

Estudiantes Universitarios que Pierden a un Hermano/a

Aquellos que están fuera en universidades en un ambiente no estructurado a menudo encuentran la muerte de un hermano/a particularmente difícil cuando están bajo mucha tensión.   Esta podría ser la primera experiencia de muerte dentro de la familia, y al regresar a la universidad, el hermano/a sobreviviente tiende a encontrar poco apoyo, a veces recurriendo a las drogas, al alcohol y a otras adicciones que le provean alivio.  En vez de ayudar, estos hábitos perjudican la habilidad de enfrentar la pérdida.  Muchas universidades tienen centros de apoyo y consejería.  Se podría considerar también atrasar el regreso a la universidad por cierto tiempo, así disminuyendo el estrés al reducir las actividades dificiles, y disfrutar de una búsqueda creativa que provea una manera positiva de liberar la frustración. 

Envejecientes  que Pierden a un Hermano/a

Cuando a un envejeciente se le muere un hermano/a, la mayoría de las personas a su alrededor piensan que es más normal que se mueran según envejecen, por lo que no hay necesidad de proveerles consuelo o reconocerles su muerte.  La realidad es que no importa que muera un hermano/a de nueve o noventa años de edad,  la pérdida siempre hiere el corazón.  Muchas veces sucede con la pena en el caso de una persona mayor que cuando muere un hermano/a  a esa misma persona ya se le ha muerto su cónyuge y otros seres significativos y dejándole un vacío de consuelo y recuerdos.    A menudo se cuestiona su propia mortalidad.

Encontrando Apoyo

Muchos hermanos/as encuentran ayuda cuando hablan con otras personas sobre su hermano/a.  Sin embargo, a veces los buenos amigos se sienten incómodos con el tema  justo en el  momento cuando su ayuda es más necesitada.  Algunas comunidades ofrecen grupos de apoyo a hermanos/as, y los hermanos/as adultos son bienvenidos en las reuniones de The Compassionate Friends (Los Amigos Compasivos).  Varios capítulos de Los Amigos Compasivos tienen subgrupos separados de hermanos/as, y la organización nacional provee espacios especiales “chat rooms” para ellos en la red nacional.

A veces el simplemente encontrar a otro hermano/a con quien compartir preocupaciones y sentimientos provee un camino hacia la sanación.  Los hermanos/as adultos muchas veces pueden vivir en áreas donde nadie conocía a su  hermano/a fallecido – ni quizás conocían de su existencia.  Esto suele ser doloroso en el momento en que el hermano/a sobreviviente desea compartir sus recuerdos.

Cuando tus padres mueren, se dice que pierdes tu pasado, cuando tu cónyuge muere,  pierdes tu presente y cuando tu hijo/a muere pierdes tu futuro.  Sin embargo, cuando tu hermano/a muere,  pierdes parte de tu pasado, tu presente y tu futuro.  Debido a esta gran pérdida, es importante que todos trabajen juntos para aliviar el camino hacia la sanación.

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