Padres y Madres que se quedan sin hijo o hijas
(Parents Who Are Now Childless)
La muerte de cualquier hijo/a agobia a sus padres/madres, no importa la causa de su deceso. La pena que atraviesan los padres/madres es intensa, de larga duración y compleja. Muchos creen que esta pena, desolación y dolor son mayores que cualquier otra experiencia de duelo que se haya tenido en la vida. Los padres/madres en duelo se sienten aturdidos y se les hace difícil hasta meramente funcionar.
Cuando los padres/madres enfrentan la muerte del único hijo/a, del hijo/a sobreviviente o de todos los hijos/as, el duelo se agranda debido a otros factores adicionales que tienen que ser resueltos finalmente.
Ahora No Tengo Hijos/as
De repente te quedaste sin hijos/as. Ahora hay un silencio total y nuevo en tu vida. Abruptamente tu mundo se siente vacío; te imaginas que te sientes sola. Estos sentimientos pueden durar meses, hasta años, según avanzas al principio del duelo. Estos pensamientos y sentimientos son normales. Cuando un hijo/a muere, la falta de hijos/as sobrevivientes es un asunto desgarrador adicional que al principio hace más intenso el dolor al tratar de buscar una manera de compartir tu amor.
Aunque los primeros meses y años suelen ser interminables, lentamente puedes caminar hacia una resolución positiva de tu duelo. Aunque te quedes sin hijos/as, puedes buscar y abrazar la sanación. Tu vida no será la que tenías planificada antes de la muerte de tu hijo/a o hijos/as, pero continuar viviendo tiene su belleza, alegría, paz y significado.
¿Todavía Eres Un Padre/Madre?
Como no tienes hijos/as sobrevivientes podrías encontrar que de repente te cuestionan tu identidad paternal/maternal. Finalmente, sin embargo, te darás cuenta que una vez te convertiste en padre/madre, lo serás para siempre. Los recuerdos de tu hijo/a o hijos/as y el amor que compartiste con ellos vivirán para siempre y serán parte de ti. Al principio del duelo, los recuerdos suelen ser sumamente dolorosos. Con el pasar de los años, tus recuerdos, aunque agridulces a veces, se convertirán en recursos de consuelo y hasta de alegría.
El Viaje a Través del Duelo (El Proceso del Duelo)
El viaje desde el principio del duelo hasta tu “nuevo normal” es trabajo duro, especialmente cuando sientes que parte de ti murió con tu hijo/a o hijos/as. Trabajar el duelo envuelve el manejo no familiar de emociones y dolor.
No pospongas tu duelo o sientas que tienes que “superar” la muerte de tu hijo/a. La tristeza te acompañará en este viaje, pero no le temas ni la rechaces, porque es natural y normal. Por largo tiempo tus emociones se parecerán a un viaje en una montaña rusa.
Encontrarás que las lágrimas no respetan el tiempo ni el lugar. Recuerda que las lágrimas liberan el dolor emocional y ayudan en la prevención de dolencias físicas causados o exacerbados por el estrés. Sin embargo, aunque necesitarás tiempo para disfrutar genuinamente, no tienes que sentirte culpable al experimentar el alivio de sentir o expresar alegría. Encontrarás que la risa y las lágrimas son igualmente importantes en tu proceso de duelo.
No existen límites prescritos sobre la duración del duelo; la sanación puede tomar un tiempo considerable. Tal vez desees compartir con otras personas que han experimentado el dolor de la muerte de un hijo/a. Localiza un capítulo de Los Amigos Compasivos o un grupo de apoyo similar donde puedas asistir regularmente. Otros padres/madres en duelo han sentido un dolor y vacío similares; puedes llorar y afligirte con ellos sabiendo que entienden mucho de lo que tú sientes. No tienes por qué sentirte sólo. Con otras personas puedes acercarte a un nuevo futuro para reemplazar el que acabaste de perder. La sanación puede tomar un tiempo considerable y no existen límites prescritos.
¿Cuántos Hijos/as Tienes?
Los padres/madres en duelo usualmente encuentran dificultad en contestar la pregunta “¿Cuántos hijos/as tienes?” Algunos honran los recuerdos de sus hijos/as reconociendo sus vidas y contestando, “Yo tuve un hijo/a”, o “Yo tuve dos hijos/as” Otros se sienten más cómodos contestando, “Ninguno”. Quizás encuentres que tu contestación cambia según las circunstancias. La clave es estar preparado para contestar lo que tú deseas decir en ese momento.
Según procesas tu pérdida, los familiares y amigos podrán presionarte a que te concentres en lo que te queda. Como tú sientes que no te queda nada, podrás resentir estos comentarios. En estos momentos, es importante recordar que tu familia y amigos desean aliviar tu sufrimiento. Ellos quieren verte entero otra vez, no sólo porque te aman, sino porque tu dolor refleja su propio miedo a la muerte, por sus seres amados y también por ellos mismos. Los que no han experimentado la muerte de un hijo/a no pueden imaginarse el dolor emocional que tú sientes. Explica que tus sentimientos son reales y también apropiados.
Recuerdos
No tengas miedo de mantener los recuerdos de tu hijo/a vivos. Encontrarás alegría al conmemorar la vida de tu hijo/a al compartirla con otros. Recuerdos del pasado pueden ser parte de hoy y del futuro. Podrás sentir consuelo usando una pieza de ropa o una prenda favorita que tú hijo/a usó. Puedes usar parte de alguna pieza que era de tu hijo/a y puedes hacer un collage o un tapiz para adornar en tu hogar. Hasta un juguete favorito colocado en un estante es una manera de asegurar que el recuerdo de tu hijo/a es una presencia tangible en tu vida diaria.
Reinversión
Reenfocar tu vida es uno de los retos más exigentes que enfrentarás. El propósito y el pensar en una vida solitaria, posiblemente sin hijos/as adicionales y sin sus familias, puede ser temeroso.
Gradualmente tu vida comenzará a adelantar paso a paso. Cómo reinvertir es difícil de decidir según evalúas tu vida actual y resuelves caminar hacia delante. Según lo haces, la intensidad del dolor disminuye, y podrás determinar vivir el resto de tu vida de una manera que honre o conmemore la vida de tu hijo/a o hijos/as. Muchos padres/madres intentan buscar formas que ayuden a prevenir que más niños/as mueran de la misma manera. Otros podrán trabajar en la comunidad para adelantar áreas de interés que tenían sus hijos/as.
Existen infinitas formas para reinvertir en la vida y éstas pueden incluir el usar tus destrezas como padres/madres de crianza o el voluntariado en organizaciones juveniles.
Existen otras maneras constructivas para honrar la memoria de los hijos o hijas. Muchos padres/madres establecen fondos memoriales, crean becas, donan libros a bibliotecas, siembran árboles, o ayudan a nuevos padres en duelo. Para muchos, este acto de amor ayuda a mantener los recuerdos de los hijos/as vivos y vibrantes.
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