Cuando un empleado tiene pena por la muerte de su hijo o hija

(When an Employee is Grieving . . . the Death of a Child)

La mayoría de las personas sufrirán de estrés emocional relacionado al duelo después de la muerte de un miembro de su familia.  Sin embargo, la muerte de un hijo/a es posiblemente la pérdida más devastadora que pueden sufrir unos padres/madres.

La pena es una reacción natural y normal ante cualquier pérdida.  Esta es una respuesta física, emocional, espiritual y sicológica. 

La pena es un proceso complejo, el cual está dirigido por nuestras experiencias pasadas, creencias religiosas, situación socioeconómica, salud física y la causa de la pérdida.  El amor, coraje, temor, frustración, soledad y culpa son componentes de la pena. 

Es importante entender que la pena no es una señal de debilidad o falta de fe.  Vivir la pena nunca es fácil.  Aquellos que están en duelo se encuentran en un laberinto lleno de dolor, confusión y aislamiento.  Aquellas personas que están a su alrededor a menudo expresan frustración y un sentido de desamparo que, con el tiempo, se convierte en molestia si el proceso de pena “dura demasiado”.  Sin embargo, la pena, con sus altas y bajas, dura más de lo que nuestra sociedad reconoce.

Las investigaciones muestran que podrá surgir una pérdida de productividad y un aumento en accidentes entre los empleados que padecen de estrés emocional.  Un empleado/a cuyo hijo/a ha fallecido puede sentir:

o  Dificultad al tomar decisiones
o  Incapacidad para concentrarse
o  Falta de interés en detalles relacionados a su trabajo
o  Frustración e irritabilidad
o  Depresión y cambio de humor
o  Problemas matrimoniales y familiares

¿Cómo tú Puedes Ayudar?

Hay mucho que tú puedes hacer para suavizar el impacto de la pena en el desempeño del trabajo de tu empleado/a.  Interesarte y preocuparte por tu empleado/a  puede hacer una diferencia tanto para él/ella como para tí.  Una política flexible hacia el empleado podría ayudarlo/a a través del período inicial de ajuste.  Ten cuidado al asignar tareas o responsabilidades nuevas.  Si el empleado/a realiza un trabajo peligroso, por favor considera un ajuste temporero de sus tareas. 

Asegúrate trabajar con el empleado/a para determinar las asignaciones de trabajo.  Comunícate.  No exijas muchas tareas; pero permítele al empleado/a indicar si está preparado para asumir responsabilidades adicionales.  De existir un programa de ayuda al empleado, asegúrate que está disponible para el padre/madre en duelo.  Ten folletos disponibles de grupos de apoyo como The Compassionate Friends (Los Amigos Compasivos) en la oficina de recursos humanos o en la oficina de ayuda al empleado.

La pena es una respuesta individual y varía de acuerdo a las personas y las circunstancias.  No existe un término de tiempo preciso para el proceso de duelo.  Durante la recuperación el empleado/a podrá tener varios niveles de producción.  Sin embargo, nuestra experiencia nos indica que el apoyo en el lugar de trabajo le permite a los padres/madres en duelo recuperarse y convertirse en empleados productivos más rápido que aquellos que no reciben apoyo.  Si un duelo resuelto significa un empleado más productivo, un duelo no resuelto podría contribuir con síntomas continuos.

Ayudar a los padres/madres en duelo es encomiable.  La moral de la compañía mejora cuando los empleados observan la manera en que tú manejaste esta situación.  Y tu apoyo creará una relación especial que podría resultar en un empleado más honesto y dedicado.