Cuando muere un hermano o hermana


(When a Brother or Sister Dies)

“Era una simple adolescente. Tenía mis amigos y mis actividades escolares. Mi familia era simplemente mi familia. Entonces sucedió la peor pesadilla imaginable… murió mi hermana”

 –Maria, 17 años de edad.

En un mundo que de repente se vira patas arriba, ¿cómo puede uno mantener su estabilidad?  ¿Cómo puede alguien hacer frente a una terrible experiencia que no sólo te afecta a tí, si no también a los adultos más importantes en tu vida?

Este folleto te dará algunas indicaciones y alternativas para ayudar a orientarte en un mundo que quizás parece injusto e imprevisible.

Es posible que tengas las mismas o algunas de las emociones que manifiestan otros miembros de tu familia.

 Por favor, recuerda:

      Tu dolor es tuyo, no de ellos.

      Tu dolor es único porque la relación con este hermano/a era diferente.

      Tu dolor es muy importante, fuere cual fuese la forma en que decidas de expresarla, mientras no resulte destructiva.

Acuérdate de que antes de que sucediera esta triste tragedia, podían haber habido momentos donde te sentías nervioso/a o deprimido/a ante varias diferentes situaciones. El llorar la pérdida de alguien puede ser como esas otras situaciones, pero al mismo tiempo puede llevarte más tiempo el superar esos sentimientos de pérdida o dolor.

 Puedes experimentar:

      Problemas durmiendo;

      Cansancio o intranquilidad;

      Enojo contigo mismo/a, u otras personas; con Dios, e inclusive con la persona que ha muerto;

      Temor por tu seguridad y por los que te quieren;

      Sentimientos de rechazo de tus padres, los cuales se sienten trastornados, irritables y desatentos;

      Problemas de concentración y de memoria;

      Cambios emocionales sintiéndote a veces muy bien y otras muy mal;

      Sentimientos de culpabilidad por lo que hiciste o no hiciste por tu hermano/a; por las cosas que disfrutas y hasta por haber sobrevivido.

Podrías sentir emociones como éstas en cualquier momento, incluso mucho después de la muerte de tu hermano/a. Puede resultar espantoso tener que pensar en tales cosas, pero a otros jóvenes como tú se les han muerto hermanos/as. Ellos pasaron por momentos difíciles, pero siguieron adelante, luchando con sentimientos similares a los tuyos. Ellos han sobrevivido y tú también sobrevivirás.

 “Pero me siento tan raro, a veces. No puedo hablar con mis padres. Simplemente no expreso mis sentimientos para no disgustarles más. Tratan ahora de protegerme más de la cuanta. Probablemente no me perderían de vista si supieran cómo me siento. La mayor parte del tiempo simplemente quiero estar con mis amigos, pero ellos tampoco son los mismos ya. A veces se compadecen de mí. ¡Odio sentirme tan confundido!”

– Guillermo, 16 años de edad. 

Es difícil hablar sobre los sentimientos que uno tiene, especialmente con los padres. Si estás preocupado/a de que puedas disgustar a tu padre o a tu madre y crees que tus amigos no te entenderían, busca a una persona comprensiva que pueda escucharte (un pariente, un maestro, un consejero, un religioso, u otra persona que haya perdido a su hermano/a). Te sorprenderá cuánto te pueden ayudar a combatir estos sentimientos y seguir adelante.

 Estás enfrentado/a a una situación para la que no estabas preparado/a. Estás en una edad cuando el desarrollo y la madurez resultan tan difíciles que una tragedia de este tipo puede hacer sentirte como un niño/a pequeño/a otra vez. ¡No te avergüences! Incluso los adultos necesitan abrazar y ser abrazados y ser mimados cuando sienten dolor.

 A veces puedes pensar que tienes que llenar el espacio vacío que ha quedado en tu familia.  No tienes que ser como tu hermano/a era – todos somos únicos y cada cual tenemos cualidades que son apreciadas.

 Está bien el . . .

     llorar y sentirse deprimido. Has sufrido una gran pérdida. Si las emociones que sientes te 

     empiezan a aterrar o te abruman, busca a un amigo/a (no importa la edad) con quien hablar.

Está bien el . . .

     querer imitar algunos de los hábitos e intereses de tu hermano/a, pero sé tu mismo también.

Está bien el . . .

     vivir “en el pasado” por un tiempo. Es una manera de mantener viva la memoria de tu

     hermano/a, sin embargo tu tienes vida propia también – una vida que debería ser vivida al

     máximo.

Está bien el . . .

    divertirse y disfrutar de la vida, el reír otra vez.

Está bien el . . .

     perdonarte a ti mismo por las peleas, discusiones y maldades que dijiste o hiciste a tu

     hermano/a.

Está bien el . . .

      seguir adelante con tu vida.

Pero NO está bien el facilitar el dolor y la pena a través . . .

del uso de drogas o alcohol. Te llevará más tiempo superar el dolor. Sólamente pueden cubrir el dolor pero no curarlo;

      de la frustración, el manejar imprudentemente y el faltar a la escuela;

      de hacer cosas que hieran a otros simplemente porque tú estás sufriendo;

      de proteger a tus padres a través de no decirles cómo realmente te sientes;

      de ser el chivo expiatorio o una mala persona para dar una impresión de fuerte;

      de dejar de hacer las cosas que en ciertos momentos eran importantes para ti;

Es posible que hasta las actividades de rutina te resulten agobiantes; llorar la pérdida de alguien amado consume mucha energía. Trata de evitar durante esta etapa tan difícil cambios drásticos en tu vida.

Comprométete a superar el aspecto emocional y físico de la congoja – a despedirte de tu hemano/a. Otros jóvenes han encontrado que escribir un diario, la oración, la poesía, los deportes, la música o el arte les ha ayudado a canalizar positivamente sus sentimientos.

También, comparte tus experiencias de congoja – si puedes—con otros jóvenes que han perdido a un hermano o una hermana. Los relatos de ellos de cómo hicieron frente a esta situación pueden darte alternativas a considerar y esperanza para tu propio futuro.

Tú y tu familia han cambiado a través de toda la tristeza que han experimentado. La tensión que cada uno de ustedes siente es muy común y usualmente disminuye con el tiempo. Cada miembro de la familia necesita su propia cantidad de tiempo para superar estos sentimientos.  ¡Sean pacientes entre ustedes y con las necesidades individuales de cada uno!

Las tragedias tanto como los éxitos cuando son enfrentados a diario, pueden fortalecerte para el futuro. ¡Deja que la unión que tenías con tu hermano/a deje una marca positiva en tu futuro. La decisión es tuya!

 A pesar de que este panfleto está orientado a hermanos/as, otros jóvenes de la familia o amigos  íntimos del fallecido/a se pueden beneficiar del mismo.

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